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JOYAS INCANDESCENTES DEL “ROOTS REGGAE”
El
programa se aproxima hoy a una poco conocida edad de oro de la música popular del siglo XX: la era del roots reggae, que creció
espectacularmente según avanzaban los años 70.
Recordemos:
con el lanzamiento triunfal de Bob
Marley, Jamaica comenzó a recibir inversión foránea en el sector musical. Mejoraron los estudios y se trataban
las grabaciones con mayor mimo: aunque la insaciable demanda local se atendía
con singles, para la exportación se
necesitaban elepés cuidados. El talento
parecía inagotable: miles de cantantes impresionantes, que funcionaban en
grupos vocales o como solistas.
Lo
extraordinario: en contra de lo ocurrido con fenómenos similares en otros
países, la música jamaicana no se reblandeció para facilitar su
difusión internacional. Todo lo contrario: aunque los rastas eran una minoría
en la isla, sus creencias dominaban los mensajes de los discos de éxito. Se
cantaba a la ital food (“Roast fish and cornbread”) pero también se
mantenía vivo el recuerdo de los
horrores de la esclavitud.
Bajo
su lenguaje patois, el reggae estaba altamente politizado, con denuncias de
crímenes de Estado (“Green Valle
killing”) o la violencia institucional (“Police and thieves”). Los rastafaris
seguían apasionadamente las guerras de liberación en África, se amenazaba a
Babilonia (el sistema, diríamos aquí).
Y
todo esto coincidía con una experimentación
imparable, aceptada gozosamente por unos caribeños amantes de las
novedades. Se asumían conceptos rompedores como el dub (manipulación veleidosa de las mezclas) y el toaster o dee-jay (seguramente, el precedente más directo del rap). Al ser una música esencialmente de estudio,
los instrumentistas competían con los productores -hoy damos especial atención a
Lee Perry y Augustus Pablo- y desarrollaban conceptos rítmicos como lo que denominaban rockers, muy presente en esta selección.
Resumiendo:
estamos ante el glorioso resultado de un cruce de circunstancias aparentemente
contradictorias. Jamaica era, es un país
muy pobre; su industria musical era, lógicamente, endeble. Pero estaba
abierta a productores/artistas independientes que hacían las cuentas y veían
que resultaba rentable lanzar un disco, aunque quizás solo se vendieran
inicialmente 500 copias. Una pesadilla para los coleccionistas pero, no teman,
este MAPA SECRETO está pensado para melómanos
en general.