¿Sabías que no todo el mundo piensa igual? Mientras algunos viven una película constante con voces y efectos especiales, otros habitan un silencio conceptual absoluto. La ciencia cognitiva divide nuestras mentes en tres grandes arquitecturas:
Simbólico-Verbal: La mente como una radio. Existe una voz interna constante que narra y debate (como en las novelas de James Joyce o Virginia Woolf).
Simbólico-Visual: La mente como un cine. Se piensa en imágenes, colores y texturas antes que en palabras (como Nabokov o J.K. Rowling).
No Simbólico: El "significado puro". No hay voces ni imágenes; es un pensamiento de conceptos y lógica directa (como el estilo de Asimov o John Green).
Este fascinante espectro se cruza con condiciones como la Afantasía (ceguera mental), la Anauralia (sordera mental) o la Alexitimia (dificultad para etiquetar emociones). Entender en qué grupo estamos no solo explica nuestra personalidad, sino que define nuestro estilo si nos dedicamos a escribir.