Héctor Rago
En una de las máquinas más grandes y más sofisticadas construida por la humanidad viaja un haz de protones a una velocidad formidable, cercana a la de la luz. Súbitamente se le hace chocar con otro haz que viaja en sentido contrario, y durante un brevísimo lapso en una región muy pequeña del espacio se han creado las condiciones reinantes en el universo cuando apenas había transcurrido la milmillonésima parte de un segundo después del Big Bang.