Era joven, extranjera, y diferente.
Y eso bastó para convertirla en culpable ante los ojos del mundo.
Amanda Knox fue acusada del asesinato de su compañera de cuarto en Italia.
Lo que siguió fue una tormenta de titulares, juicios contradictorios, especulación mediática y una condena más basada en estereotipos que en pruebas.
En este episodio, hablamos de justicia, misoginia, prensa… y del precio de no encajar en el papel de “víctima ideal”.