Morning thoughts de Claribel Alegría
Casi siempre me llega a la memoria la primera poesía que recité.
Fue en la escuela primaria.
Su título, La melindrosa.
Mi maestra se llamaba Soledad. Pero no estaba sola.
Nos tenía a nosotros.
Y nos trataba con una ternura infinita.
Después me puso a recitar cada cierto tiempo en el aula frente a mis compañeros.
Las siguientes, las recuerdo menos.
La primera la recuerdo más, porque la ensayé mucho tiempo con mi maestra Soledad.
La melindrosa me tocó recitarla frente a mis compañeros y los padres de familia.
No recuerdo que hubiese tenido miedo escénico.
Pero supongo que lo viví.
Y poco a poco mi vida se fue contaminando de poesía.
Estés donde estés, Soledad, te lo agradezco mucho.