En este episodio exploramos un curioso y sabroso capítulo de la historia de España: la relación entre el rey Alfonso XIII y uno de los platos más emblemáticos del Levante alicantino, el arroz con costra. A través de fuentes históricas, artículos de prensa y memorias gastronómicas, reconstruimos las visitas del monarca a Alicante y Elche, donde este plato tradicional se convirtió en símbolo de hospitalidad y orgullo local.
Alfonso XIII (1886–1941), proclamado rey al nacer y coronado efectivamente en 1902, realizó numerosos viajes por toda España, muchos de ellos en el Tren Real o a bordo del yate Giralda. Su política de acercamiento a las provincias incluía actos oficiales, inauguraciones, encuentros con autoridades locales y, por supuesto, banquetes en los que se presentaban los productos más destacados de cada región. En el caso de Alicante, el arroz con costra brilló con luz propia.
La primera ocasión registrada en la que Alfonso XIII degustó este plato fue el 13 de febrero de 1911, en la ciudad de Alicante, con motivo de la inauguración del Real Club de Regatas. En el banquete ofrecido por la Diputación, celebrado en el Muelle de Levante, se sirvieron productos típicos de la provincia, entre ellos granadas y dátiles de Elche, la Torta de Almendra, y como plato principal, el arroz con costra. El Rey lo probó y mostró un interés especial, lo cual fue recogido por la prensa gráfica de la época —como La Actualidad de Barcelona— y por revistas gastronómicas como El Gorro Blanco, dirigida por el célebre cocinero Ignacio Doménech, que publicó el menú completo del evento.
La segunda ocasión tuvo lugar el 31 de enero de 1923, durante su visita a Elche para inaugurar las obras de Riegos de Levante. Allí, en un almuerzo ofrecido en las instalaciones de la Compañía, el arroz con costra volvió a ocupar el centro de la mesa. El rey no solo lo elogió, sino que incluso pidió repetir, gesto que fue celebrado por todos los presentes. Aquella jornada también incluyó un saludo desde el balcón del Ayuntamiento, la entrega de escritos de Pedro Ibarra sobre el palmeral, y la concesión, días después, del título de “Excelentísimo” al consistorio ilicitano.
Este episodio va más allá de la anécdota culinaria: es una ventana a la política simbólica del primer tercio del siglo XX, al uso de la gastronomía como herramienta de diplomacia interna y a la manera en que los sabores del terruño lograron ascender hasta la mesa de un monarca. También recordamos los atentados que Alfonso XIII sufrió a lo largo de su vida, uno de ellos en Alicante en 1913, para contextualizar la tensión de su reinado.
Acompáñanos en este viaje histórico y gastronómico, donde el arroz con costra se convierte en protagonista de una historia regia que aún perdura en la memoria de la provincia de Alicante.