El arroz con costra, joya gastronómica ilicitana, hunde sus raíces en la cocina conventual de los franciscanos de Elche. En sus hornos y refectorios, esta receta tomó forma entre solemnidad y tradición, combinando arroz, embutidos y huevo al horno. Herencia monástica, se convirtió en símbolo de identidad local, preservado durante siglos entre liturgias y celebraciones.