Ingredientes:
500 g. de harina de fuerza
250 ml. de leche tibia
75 g. de azúcar
50 g. de mantequilla a temperatura ambiente
1 huevo
20 g. de levadura fresca o 7 g de levadura seca de panadería
1 pizca de sal
1 huevo batido (para pintar los bollos)
Preparación:
Activar la levadura:
Disuelve la levadura en la leche tibia (asegúrate de que no esté demasiado caliente). Deja reposar unos minutos hasta que veas burbujas.
Mezclar los ingredientes secos:
En un bol grande, tamiza la harina y añade el azúcar y la sal. Haz un hueco en el centro.
Incorporar los ingredientes líquidos:
Vierte la leche con levadura en el centro de la harina. Añade el huevo y mezcla hasta que se integren bien los ingredientes.
Añadir la mantequilla:
Incorpora la mantequilla y amasa durante unos 10 minutos, hasta obtener una masa lisa y elástica.
Primera fermentación:
Forma una bola con la masa y colócala en un bol engrasado. Cubre con un paño húmedo y deja reposar en un lugar cálido hasta que duplique su tamaño, aproximadamente 1-2 horas.
Formar los bollos:
Una vez que la masa haya fermentado, divídela en porciones iguales (unos 12 bollos) y forma pequeñas bolas. Colócalas en una bandeja de horno con papel de hornear.
Segunda fermentación:
Cubre los bollos con un paño y deja reposar 30-40 minutos para que crezcan un poco más.
Pintar y hornear:
Precalienta el horno a 180 °C. Pinta los bollos con el huevo batido para que queden dorados y hornea durante 12-15 minutos, o hasta que estén dorados.
Enfriar y servir:
Deja enfriar los bollos sobre una rejilla antes de servir.
Consejos:
Puedes espolvorear un poco de azúcar encima antes de hornear para darles un toque dulce.
Estos bollos son ideales para comer solos o rellenos de mermelada o chocolate.