La autenticidad parece un valor simple: ser uno mismo, sin máscaras.
Pero en este episodio de Palabras tomadas la miramos de cerca y vemos que su historia es más compleja.
De su origen en el latín –lo auténtico como lo verdadero, lo legítimo–, pasó a convertirse en un ideal moderno: vivir encoherencia con la propia esencia.
Con el Romanticismo, con Sartre, con Heidegger, la autenticidad fue un horizonte de existencia.
Hoy, en cambio, la autenticidad se ha vuelto un producto de mercado. Influencers, marcas y políticos fabrican estrategiaspara parecer auténticos. Lo auténtico se guiona, se filma, se vende.
En ese camino, también las filosofías clásicas fueron apropiadas. El llamado socrático a “conocerse a uno mismo” se transformó en un mandato de autogobierno; y el estoicismo, que enseñaba a aceptar lo inevitable y a vivir con responsabilidad hacia los otros, se vació para convertirse en eslogan de autocontrol absoluto: “no importa lo que pase afuera, tú controlas tu mente”.
Así, lo que eran filosofías de vida se convirtieron en tecnologías de control.
La promesa de “sé tu mejor versión” cierra el círculo: convierte a la autenticidad en un mandato de autoexplotación, donde nunca sos suficiente y siempre falta algo más.
En este episodio hablamos de:
👉 ¿Qué significa hoy ser auténtica, ser auténtico? Esa es la pregunta que nos acompaña en este episodio.