En este episodio nos sumergirnos en uno de los desafíos que enfrentamos los padres: formar hijos con propósito en medio de un mundo confundido. La frase muy trillada… no hay escuela o manual para ser padres… y es una verdad a medias porque en la mayoría de las casas hay una biblia, y en sus libros hay infinidad de instrucciones claras para formar a nuestros hijos acorde al plan perfecto de Dios.
Déjame empezar con una verdad que necesitamos comprender porque estoy seguro que ya has escuchado… estamos perdiendo a nuestros hijos no porque no los amemos, sino porque no sabemos cómo son y lo que ellos viven.
La herida más profunda de esta generación no es la pobreza, ni la falta de oportunidades... es la desconexión entre padres e hijos. Hijos que no saben quiénes son, porque nadie los ayudó a descubrirlo.
Formar hijos con propósito es urgente y vital, porque estamos formando en medio de:
Tecnología que distrae, pero no consuela.
Redes sociales que presionan, pero no afirman.
Padres cansados, heridos, que no saben qué hacer...
Muchos forman con amor y culpa. De presencia física, pero ausencia emocional. Y eso genera hijos que crecen con logros… pero sin sentido ni propósito.
Si no formamos a nuestros hijos con propósito, el mundo lo formará a su manera. Y ese mundo le grita que solo vale por cómo luce, por cuánto gana o por cuántos seguidores tiene.
No hijos perfectos, sino hijos con identidad, con dirección, con convicción firmes y con un corazón sano.
Dios nos dio hijos por un propósito, porque todo lo que Dios hace tiene propósito.