¿Alguna vez te has preguntado por qué el pasado vende más que el futuro? Películas, música, moda, videojuegos… todo vuelve porque despierta emociones, recuerdos y seguridad en tiempos inciertos. La nostalgia se ha convertido en un negocio poderoso: no solo consumimos recuerdos, también compramos momentos, identidad y “autenticidad”. Pero ¿qué nos dice esto sobre cómo vivimos el presente y miramos hacia el futuro?