En nuestra vida cristiana somos probados de dos formas:
La primera manera incluye el sufrimiento, la enfermedad, todo tipo de experiencia que nos robe la paz así como vivir día a día en un entorno difícil, estas situaciones nos examinan y nos prueban, para que se manifieste nuestra condición delante de Dios.
La segunda categoría, la cual es negativa, incluye la tentación. Por ejemplo, Satanás podría usar a sus compañeros de trabajo para tentarlo a participar en cierta forma de actividad mundana. También podríamos ser tentados por los residuos de maldad que aún no limpiamos en nuestro corazón, la biblia los llama concupiscencia.