La amargura es un tema muy importante, que siempre he querido tratar, y no solo como un tema de predicación, sino también como vivencia personal, es un trabajo diario el no permitir que nazcan raíces de amargura dentro de nosotros mismos, a muchos se nos dificulta más sacar cosas de nuestro corazón, que nos hacen daño, y hay que tener en cuenta que es una carga muy pesada que llevar, pero también que tiene una solución sencilla pero no fácil.