Cerrar los ojos y entrar dentro de tu mundo interior, donde el exterior deja de existir, ha sido reconocido en el mundo entero como el arte de meditar.
Adormecer cada célula de nuestro organismo y dejar que la vida se detenga en un acto voluntario, donde la única fe es la liberación del deseo, por medio del no deseo.
Nuestro mundo ha sido modificado por los hombres, que desde la oscuridad de los tiempos, descubrieron que podían ejercer influencia sobre los demás, “producto de la falta de conocimiento”
¡Todas las religiones tuvieron un solo origen, el miedo a lo desconocido!
Ese miedo nos llevó a buscar una respuesta y aquellos que lograron encontrar un significado aunque fuese incorrecto, permitía que otros le escucharan y de no existir otra versión, la misma se aceptaba hasta sufrir una alteración, producto de un análisis que nació de la inconformidad.
Quien en este momento duda lo que aquí expreso, solo lo invito a escuchar un programa de radio, donde diferentes guías espirituales, ya sean pastores, sacerdotes, monjes etc., manifiestan su forma de entender la religión que ellos representan.
Verán como cada uno le da una interpretación distinta, a lo que hasta hace poco tiempo era de una sola forma de percibir.