Cuando la luz se desvanece y la oscuridad comienza a envolvernos el miedo, el terror, nos avanza con su implacable frío. Cualquier ruido es disparador de imágenes funestas. Cualquier sombra nos adentra en los mas po¿rofundo e irracionales temores. En la niñez (y en la adultez también, no nos engañemos) solemos vernos paralizados, congelados por el miedo. En esos momento lo irracional gobierna por encima de todo pensamiento y por lo general nos vemos arrastrados en un in crescendo de paranoia desbocada que por lo general termina en la nada misma.
Vení con nosotros a recorrer esos impíos túneles de la mente y contanos tu peor pesadilla....Si te animás...