El primer encuentro con las aguas es un encuentro que nos va exigir dejar de confiar en lo terrenal y empezar a confiar en lo espiritual. El torbellino anticipaba a Elias que iba a ser dolorosa.
En lo que nos cuesta y fatiga Dios quiere que permanezcamos, la primera puerta fácil a la hora de una agua de huracán o de una tormenta complicada, cruel o difícil es que tiremos la toalla como cristianos.