Este diciembre quise regalar algo diferente:
oraciones honestas, de las que nacen en medio del cansancio, la nostalgia, la fe imperfecta y la vida cotidiana.
No son oraciones “bonitas”, son oraciones verdaderas.
Cada día, un tema distinto: miedo, gratitud, duelo, ansiedad, calma, sentido, luz…
lo que todos sentimos pero pocas veces nos detenemos a nombrar.
Son espacios cortos para respirar, hablarle a Dios sin máscaras
y recordar que no estamos solos en este mes que remueve tanto.
Diciembre pesa, pero también sana.
Y estas oraciones son mi forma de acompañarte mientras lo atravesamos juntos.