Si entendieras el poder que hay en la Palabra que cargas, hablarías menos duda y más destino.
La Biblia no es un libro religioso. Es mapa, brújula, espada y promesa viva. Cada palabra que Dios ha pronunciado tiene respaldo sobrenatural. Él no solo habló ayer, está hablando hoy y activando tu futuro.
La Palabra de Dios no es letra muerta, es aliento vivo. No solo se estudia… se cree, se declara y se camina.
“Porque ninguna palabra de Dios carece de poder.” Lucas 1:3