Desde mi opinión, el principio de ese fin de Darío comienza, en París, Francia, en Junio del año 1914. Darío estaba en Francia y era el director literario de las revistas “Mundial” y “Elegancia”, revistas que habían adquirido cierta fama en el mundo hispano, y que representaban los ingresos de Darío. Tenía un equipo de trabajo, eso le permitía hacer algunos viajes al extranjero, pagaba su casa, tenía ingresos estables, tenía una producción literaria importante en estas revistas “Mundial” y “Elegancia”. “Elegancia” era una revista enfocada a la moda, del mundo artístico pero de la moda, y la otra revista era una revista de artículos literarios y culturales de América Latina. Estaba bien posicionada a nivel hispanoamericano en esa época.