Esa fuerza que parece un resorte que nos acomoda y mantiene firmes en la acción y ejecución de nuestros ideales y objetivos, pero también en las más sutiles creaciones, visiones y sueños, que sin voluntad son meras ideas bonitas, inalcanzables y pasajeras. Tomar acción, poner manos a la obra requiere de la firmeza en la convicción, que acompañada de la voluntad, avientan a un abismo la zona de confort que nos estanca y nos hace echar raíces que nos mantienen en el miedo, "pero cómodos". La voluntad es el impulso que levanta la mano de las victorias personales y es la gran compañera de los mejores recorridos en la vida de quienes se atreven a intentar.