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Parábola del redil

Juan 10:1-6



De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Para entender el contexto de esta historia, debemos conocer que en el capítulo anterior de Juan, se identifica un problema: que Israel fue guiado por falsos pastores que los desviaron del verdadero conocimiento y reinado del Mesías (9:39-41). En este capítulo, capítulo 10, Jesucristo se identifica como “El buen Pastor”, a diferencia de los falsos pastores de Israel.



Jesús utilizó como marco conceptual el pastoreo de ovejas, una actividad muy conocida en esos tiempos. Las ovejas se resguardaban en un redil que tenía una puerta por la cual las ovejas entraban y salían. Y el pastor se encargaba de cuidarlas de los intrusos que se querían comer a las ovejas y también se encargaba de sacarlas a comer y se aseguraba de que regresaran todas completas, que no faltara ni una sola.



Los personajes que encontramos en esta historia son: el ladrón, el pastor, las ovejas y el portero.

El ladrón es aquel que busca robar o herir a las ovejas, por lo que obviamente no intenta entrar por la puerta principal del redil, sino que busca un ingreso alterno. Lo más probable es que el ladrón represente a los falsos pastores de Israel, aquellos que buscaban ganancias deshonestas y que no predicaban el verdadero Evangelio. O bien también, puede representar al Enemigo, a Satanás, que solo busca robar y destruir.



Asimismo, el pastor es Jesucristo, y no solo es llamado pastor sino “El buen pastor”; pero algo que me llamó mucho la atención cuando estaba estudiando este pasaje, es que no solamente toma la figura de pastor, sino que en el versículo 7 del capítulo 10 afirma que Él es la puerta del redil por donde entran las ovejas. Él afirma: Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá y hallará pastos. Esta misma declaración la encontramos en el verso 14:6 en donde Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Ciertamente Jesús es el único camino para llegar al Padre y el único camino para disfrutar la salvación eterna.



Continuando con el tema, las ovejas representa a las aquellas personas que pertenecen a Cristo y que le siguen. En los siguientes versículos, Jesucristo menciona que también tiene ovejas que no son de ese redil, y que debe traerlas, y que esas ovejas oirán su voz y formarán parte del rebaño y será Él su pastor. Este punto se refiere a la promesa del nuevo pacto, la cual no es solamente para los judíos, sino también para los gentiles que formarán parte de la Iglesia, del cuerpo de Cristo.

En la recta final de este capítulo, Jesucristo mencionó:

Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. Juan 10:17-18

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-Isaac