En Mateo capítulo 13, encontramos la parábola del sembrador:
Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga.
Mateo 13: 1-9
En esta historia, encontramos el personaje del sembrador; ¿Quién es el sembrador? el sembrador es Jesucristo, tal como se menciona en el versículo 37 "el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre", es decir, Jesucristo.
La semilla representa la palabra del reino y la tierra representa el corazón de los hombres. Encontramos cuatro tipos de tierra en esta parábola, es decir, cuatro tipo de corazones de los seres humanos; De esas cuatro, tres tipos de tierra no fructificaron y solo un tipo dio fruto.
En aquellos tiempos, tenían senderos entre sus campos, era una tierra dura, por tanto la semilla que cayó sobre estos caminos nunca penetró, y por tanto los pájaros se la llevaron y comieron. Este tipo de tierra representa las personas que oyen la Palabra del Reino, pero no entienden el mensaje. No se interesan de conocer a Jesucristo, de manera que cada vez que se les expone la palabra, es como la semilla que se queda en la superficie, y llega el enemigo y toma ese mensaje y los mantiene alejados del Reino de Dios.
La segunda tierra es aquella pedregosa. Representa a los hombres y mujeres que oyen la Palabra y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o persecución por causa de la palabra, desisten en seguir a Jesucristo.
El tercer tipo de tierra es la que tiene espinos. Representa a las personas que oyen la Palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la Palabra y se hace infructuosa.
Por último, aparece la buena tierra. Representa a las personas que oyen y entienden la palabra, y dan fruto. Algunos Cristianos dan mucho fruto, otros medianamente fruto y otros poco fruto. ¿Qué tipo de cristiano queremos ser? Debemos apuntar a ser de los que den mucho fruto.
Como se mencionó anteriormente, Jesucristo fue el sembrador original, y actualmente nosotros también somos sembradores. La misma semilla que Jesús sembró, el Evangelio, la Palabra del Reino, es la misma semilla que nosotros debemos de sembrar. Al explicar esta parábola, seguramente el Maestro intentó motivar a sus discípulos a expandir su mensaje, intentó comentarles que no todo al que se le predique el Evangelio lo recibirá, en este caso solo el 25% de las personas lo escuchó y entendió y dio fruto; De manera que debemos predicar su palabra, de todas las formas en que podamos, no debemos desanimarnos si pocas personas reciben el mensaje, recordemos que nosotros sembramos esa semilla y Dios es el que da el crecimiento.
-Isaac Figueroa