Los días de vulnerabilidad y muerte que la humanidad está enfrentando han alcanzado también a los hijos de Dios y sus familias. De manera que nuestra fe es probada por el temor, la incertidumbre, la enfermedad y lamentablemente, la pérdida de seres queridos.
Quiero expresar estas palabras de acompañamiento a mis hermanos que atraviesan por días de luto:
Mi hermano en Cristo, mi hermanita en la fe; en medio de las horas de pena y dolor que te han tocado vivir; le pido a Dios que su mano te sostenga, que Cristo sea tu todo en todo, que tu ánimo no decaiga – que tu llanto sea apaciguado en la esperanza de la victoria que tenemos en Cristo, que tus penas sean aliviadas en la paz que sólo Cristo provee. Que conforme pasen los días y el tiempo avance; puedas dar testimonio de la misericordia y el gran amor de Dios que te sostuvo aún en las horas más difíciles. Que a pesar del desanimo y la frustración; sigas adelante, prosigas a la meta; no sostenido en tus fuerzas, no confiada en ti misma - sino sostenido de la gracia, de la fuerza y de la palabra de Dios.
Cristo te ama, Él te guarda y será suficiente para que en medio de la pérdida y la tristeza tengas suficiente aliento y oportuno socorro; con sus alas te cubrirá, en sus manos te abrazará; a la luz de su palabra andarás seguro y consolado por su Espíritu, tendrás paz y alivio.
Dios te bendiga; te acompaño en tu dolor y clamo por aliento y paz para ti y los que contigo atraviesan la partida de un ser tan querido.