La palabra de Dios es medicina de uso cotidiano, ya que necesitamos ser constantemente orientados hacia la RUTA de la verdad; la senda de la santidad y la salvación. Y dado que en este mundo no hay sino aflicción y turbación; requerimos alivio cotidiano en Cristo, repetirnos el evangelio para encontrar en él, y sólo en Él, REPOSO para nuestra alma; la paz que sobrepasa todo entendimiento.
Es día a día, que ante las dificultades, debilidades, miseria y tribulación; que la palabra del Señor nos consuela y anima, proveyéndonos REFUGIO seguro en Jesucristo y sus promesas de victoria y dicha – y en esa mirada gloriosa, con esa perspectiva eterna, se nos recuerda por la palabra que nuestra RIQUEZA no está en este mundo, sino en la gloria venidera – por todo esto, hasta que Cristo vuelva, hemos de hacer uso continuo de la palabra de Dios que como medicina espiritual alivia y fortalece nuestra fe y esperanza en Cristo.