Necesitamos un avivamiento; no uno de simulación, tampoco uno de superficial emoción, no un remiendo de decoración para disimular la falta de consagración - un verdaderodespertar; no una temporada más de pragmatismo, ni una reingeniería del activismo. Necesitamos revitalización; no vana religiosidad, ni apariencia de piedad, no vanagloria en pasarela, ni hueca pose, ni disfraz.
Nos hace falta un despertar de fervor prevaleciente; militancia auténtica y duradera. Un avivamiento genuino; de santidad y consagración, de sencilla devoción y real adoración; no antojos de caramelo mundanal sino hambre del celestial maná.
Un autentico avivamiento; el que no se fabrica, el que no se apaga, el que no depende de los reflectores ni de los actores - no la simplona fórmula de pan y circo; teatro, maroma, comparsa y show- un avivamiento espiritual; de biblia y oración, de ortodoxia y santificación - de tomar la cruz y caminar en luz; de renuncia a todo por amor de Jesús.