Nos cuida él; misericordiosamente, paternalmente, pastoralmente y soberanamente - en él estamos seguros ¿Qué podría salir mal en tan buenas manos?
Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra, De los que se levantan contra ellos. Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra de tus alas, de la vista de los malos que me oprimen, De mis enemigos que buscan mi vida.
(Salmo 17:6-9)