Si cada detalle de la historia descansa en el propósito de Dios.
Si todo aspecto de la existencia se somete al gobierno del Todopoderoso.
Si nada de lo que acontece es accidente, ni casualidad, ni coincidencia.
Si cuida incluso de las más pequeñas aves y de la flor silvestre.
Entonces, pase lo que pase, la suerte de Sus redimidos es siempre BUENA.
Oh SEÑOR, porción de mi herencia, y mi copa, ¡tú sustentas mi suerte!
Salmo 16:5