Listen

Description

Apocalipsis nos plantea una comparación entre dos mujeres: por un lado una esposa santa, la novia preparada en pureza para su gran boda con el Cordero - y por otro lado una gran ramera; una suripanta que se revuelca con en mundo. La iglesia NO puede ser ambas cosas - la iglesia ha de ser la santa comunidad de los redimidos que en pureza y devoción se consagra a su Rey y Salvador.

Muchas iglesias han equivocado el rumbo - tienen mucho staff profesional, pero poca profesión de fe, tienen mucha producción pero poca convicción - hay mucho reflector, pero dan poca luz... quieren ser sexis para el mundo en vez de mantenerse en santidad para el Cordero. 

Cuando se trata de la iglesia, la pregunta no es ¿Cuántos ministerios manejamos? ¿Cuántos seguidores tenemos en redes sociales? ¿Cuán "pro" es nuestro equipo de alabanza? ¿Cuán profesional es nuestro "staff"? ¿Cuántos congresos y eventos realizamos? ¿Cuán bueno es nuestro café con bocadillos? - La pregunta importante es ¿Realmente somos cristianos en toda nuestra manera de vivir?

Porque si la iglesia se ha vuelto una franquicia; un programa de entretenimiento o una experiencia de consumo, ha dejado de ser una auténtica iglesia.

Seamos la Iglesia de Cristo, no un teatrito, no una cafetería, no un club ¡la Iglesia de Cristo!

Así oró Jesús por su iglesia:

Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo (Juan 17.14)