En este mundo, donde parece que para progresar hay que tranzar, donde la justicia se prostituye al mejor postor - donde el criminal se pasea libre con toda impunidad y el inocente es acusado por el opresor - ¿Cómo viviremos? ¿Daremos abrazos al maleante? ¿Nos resignaremos ante la injusticia? O resistiremos esperando que el Dios incorruptible y santo establezca su reino de justicia, paz y santidad.
¿Qué relación tiene nuestro conocimiento de la ley con nuestro conocimiento de Dios?
¿Por qué a Dios le importa la justicia?
¿Cómo se relacionan la gracia, la justicia y la santidad?
¿Por qué deberíamos estar preparados para enfrentar conflicto con el mundo como creyentes en Cristo?
¿Por qué el mundo aborrece a los cristianos?
¿Cómo podemos obtener fuerza para soportar la hostilidad y menosprecio del mundo?
¿Por qué es importante ganar influencia por medio del evangelio?
¿Qué significa ser como palomas y como serpientes?
¿Se vale la tranza y ser “abusados” para hacer lo malo?
¿Podemos demandar justicia? ¿Bajo qué reglas?
He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. (Mat 10.16)