Los humanos tenemos un cuerpo, tenemos un alma y tenemos relaciones con otras personas - el pecado vino a enfermarlo todo; el cuerpo experimenta dolor, debilidad, degradación y muerte - nuestro hombre interior también muestra "dolencias"; perturbación, entenebrecimiento, insensatez... y nuestras relaciones han sido dañadas con mentira, envidia, ira y maldad.
Todo ha quedado enfermo a causa del pecado, que como un cáncer ha ido carcomiendo cada entorno de nuestra existencia.
Pero el Señor del pacto es SANADOR; restaura, alivia, sana y repara lo que el pecado arruinó - Cristo Jesús vino a darnos alivio y vida por su llaga.
Yahveh Rafa significa "El Señor que sana", y esto nos muestra el deseo de Dios de sanar nuestras heridas, tanto físicas como espirituales. Él es el médico divino que nos cura de las enfermedades del alma y del cuerpo. A través de este nombre, vemos que Dios no solo tiene el poder de sanar, sino que también tiene el deseo de hacerlo. Él quiere que vivamos en plenitud, y esto incluye nuestra salud física y mental.
Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. (Exo 15.26)
Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. (1Pe 2.24)