¿Qué hacemos en un mundo lleno de tanta maldad, injusticia e impunidad?
¿Nos resignaremos a la idea de que "el que no tranza, no avanza"? ¿Tendremos que soportar que el inocente sea victimizado y el culpable incluso prospere? ¿Es inapropiado que como cristianos pidamos castigo para el opresor, sentencia sobre el criminal y sanciones para los corruptores?
Los salmos imprecatorios tienen como característica común que exponen quejas y lamentos por causa de la impunidad de los adversarios de los hijos de Dios, pidiendo al Señor que traiga juicio y ejecute sentencia sobre quienes aquejan a Sus redimidos - podría parecer inapropiado que los cristianos hagan tales solicitudes a Dios, pero en realidad es una manera legítima de presentar nuestra angustia y frustración delante de Dios, reconociéndolo como JUEZ justo y CASTIGADOR severo del mal - él mismo ha advertido que de ninguna manera dará por inocente al culpable y nos ha dicho que suya es la venganza.
Por lo tanto, un clamor de justicia no es inapropiado, sino oportuno - ante la maldad, el engaño, la opresión y amenaza de los malos, los hijos de Dios clamamos "venga tu reino" y confiamos en aquel que siendo JUEZ JUSTO no pacta con la corrupción ni simpatiza con la parcialidad - no negocia la justicia ni pervierte la verdad.
Aunque por ahora pareciera que los malos prosperan, en el día del juicio no habrá impunidad.
"Y tú, Jehová, Señor mío, favoréceme por amor de tu nombre; Líbrame, porque tu misericordia es buena"
(Sal.109.21)