Divorcio; un tema delicado. No se vale promoverlo por cualquier motivo - por eso debemos pensarlo muy bien antes de decir "sí acepto". El modelo bíblico para el matrimonio es "una sola carne, hasta que la muerte los separe".
Pero no está prohibido divorciarse en todos los casos; la dureza del corazón lleva a muchos a quebrantar este solemne pacto al fornicar y adulterar - y en tales casos, el divorcio es una concesión - por eso debe pensárselo muy bien quien juega con fuego y coquetea con el engaño; esa persona a quien traicionas puede divorciarse de ti.
Lo mejor es que decidamos con toda convicción, que construyamos el matrimonio sobre el único fundamento que es CRISTO - que disfrutemos cada etapa y bendición junto al cónyuge y que honremos el pacto matrimonial hasta que la muerte nos separe.
Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, (Eccl.9.9)
Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo. ¿Se derramarán tus fuentes por las calles, Y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, Y no para los extraños contigo. Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud... (Pro 5.15-18)
Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. (Mat 19.5-6)