Listen

Description

Hay una razón por la cual los pajarillos no padecen ansiedad ni las flores se deprimen; ellos dependen del Dios verdadero.

No trabajan, ni siembran en graneros, ni tejen sus ropas - pero dependen, en su rudimentaria existencia, del Dios verdadero - Y el Dios verdadero es fiel, misericordioso y sabio, además de verdadero.

Somos los humanos, quienes torcidos de corazón y cegados por el engaño, nos fabricamos dioses falsos y confiamos en ídolos que terminan por llenarnos de frustración, vacío y confusión - el afán y la ansiedad son el síntoma de haber confiado en un dios que no conviene; porque no bendice, ni libera, ni auxilia - pues al fin y al cabo, un dios falso no podrá nunca ser fuente de bendición y redención.

Es el Dios verdadero el que resuelve nuestra sed, el que arregla nuestro caos, quien nos rescata de la perdición y nos restaura en bendición.

No se puede servir a dos señores; porque no conviene servir a dos señores. Mas nos vale escoger al dios que realmente nos conviene.

El gran YO SOY, claro está, es ese Dios - el único que resuelve; el que salva, sana, santifica y sacia.

Los ídolos decepcionan - el Dios verdadero salva, bendice y resuelve.

Escogeos bien a quién sirváis.

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. (Mat 6.24)