La presencia de Dios nunca es neutral; o nos bendice o nos condena – Su presencia es algo que celebramos o es algo que lamentamos.
El libro de Éxodo nos relata que mientras Dios descargaba sus juicios sobre el Faraón, se aseguró de que su pueblo estuviera protegido y a buen resguardo de la destrucción y la muerte.
Según Proverbios 3:33 “La maldición de Jehová está en la casa del impío, Pero bendecirá la morada de los justos” - De manera que en todos los hogares, hoy se manifiesta la presencia de Dios, pero en unos es para bendición y en otros para juicio.
Así mismo, el paraíso, la gloria de Dios, es un lugar de dicha y plenitud de gozo; porque de la presencia de Dios fluye eternamente bendición y alegría para los redimidos. El infierno, por otro lado, es un lugar de tormento y horror; porque de la presencia de Dios se desencadena la ira y la maldición para castigar eternamente a los no arrepentidos.
Es por la presencia de Dios que las ovejas pueden atravesar en paz y a salvo el valle de sombra de muerte; y es hacia la presencia de Dios, su santa casa, hacia donde se dirige el rebaño de Cristo, en la promesa y esperanza de que ahí, donde hay plenitud de gozo y delicias a Su diestra, podrán morar por largos días… eternamente.
¡Qué bendición es gozar de la presencia SANTA, SOLIDARIA y SATISFACTORIA de Dios!