Navidad, el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios encarnado - es el evento central no sólo del cristianismo sino de la historia de la humanidad. Pero el nacimiento de Jesús en Belén no fue de ninguna manera un evento improvisado o una visita de última hora. Desde la eternidad se planeó, se ensayó y se anunció la llegada del hijo de Dios.
Uno de los muchos ensayos previos de la venida de Jesús ocurrió no en Belén, sino en Moriah, muchos siglos antes - Génesis 22 nos narra cómo Dios puso a prueba la obediencia de Abraham demandando de éste el sacrificio de su hijo Isaac.
Lo que ocurrió en Moriah fue que Dios prefiguró entre Abraham e Isaac la escena que siglos después interpretarían Dios el Padre y Jesucristo Su hijo - allá en Moriah, Abraham hizo cargar a su hijo la madera para el sacrificio, tomando el papá la tarea de ejecutar el sacrificio. En Jerusalén, fue Dios el Padre quien hizo cargar a Jesús una cruz y descargó el terrible juicio de la ira eterna sobre el Hijo como si fuera el más vil de los pecadores - las palabra de Abraham "Dios se proveerá de cordero" (Gn.22.8) se cumplieron la tarde que el Hijo de Dios como sustituto fue sacrificado en la cruz "el justo por los injustos para llevarnos a Dios"
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero... (Isa 53.5-7)