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Description

El Santo Espíritu de Dios es nuestro PARACLETO, consolador y abogado que ejecuta la obra intercesora de Cristo. La llegada del Espíritu Santo en pentecostés cumple con la promesa del NUEVO PACTO; el Señor ha derramado su Espíritu sobre su pueblo para salvación y santidad. Es por el poder del Espíritu Santo que el EVANGELIO es proclamado con poder y creído con fe; avanzando en toda nación para congregar al rebaño de Cristo - De hecho, es por el mismo Espíritu de Dios que la iglesia tiene UNIDAD; de toda lengua y nación, independientemente de la clase social o la situación particular, estamos unidos por un mismo Espíritu a Cristo. Y es bajo el poder y dirección del Espíritu Santo que  cada creyente y la iglesia en su plenitud experimenta una METAMORFOSIS, una renovación hacia la santidad, en la esperanza de presentarnos limpios sin mancha ni arruga ante nuestro Señor - es este mismo Espíritu Santo el que nos sacia y nos cautiva produciendo gozo, fe, esperanza, amor, paciencia, benignidad, mansedumbre, dominio propio - ya no somos esclavos del vicio y la impiedad; no mas ebrios de quienes deriva corrupción y suciedad, sino redimidos de quienes fluye ADORACIÓN a aquel que nos ha salvado.

Paracleto

Nuevo Pacto

Evangelio

Unidad

Metamorfosis

Adoración

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (Efe. 5.18-20)