Cada día trae su propio mal, su respectivo afán, su dosis de leve tribulación momentánea - además de tres batallas seguras contra tres adversarios declarados: el diablo, el mundo y la carne - batalla espiritual, batalla cultural y batalla devocional.
¿Quién nos librará de la derrota? ¿Quién nos sostendrá en el combate?
El Todopoderoso es mayor que el que está en el mundo; será fuerza y escudo contra la mentira, la duda y la incredulidad - en su poder resistiremos tribulación, angustia, o ansiedad. Nuestro valor es nada y nuestras fuerzas son minúsculas - pero en Cristo somos más que vencedores.
"El rey no se salva por gran ejército; ni es librado el valiente por la mucha fuerza. Falsa esperanza de victoria es el caballo, ni con su mucha fuerza puede librar. He aquí, los ojos del SEÑOR están sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar su alma de la muerte, y conservarlos con vida en tiempos de hambre. Nuestra alma espera al SEÑOR; El es nuestra ayuda y nuestro escudo;" (Sal 33.16-20)