La unidad de la iglesia no se crea ni se destruye; permanece EN CRISTO.
Y es así porque la unidad de la iglesia de Cristo NO radica en su uniformidad ni en su igualitarismo - pues el evangelio y la fe en Cristo trasciende a cualquier diferencia secundaria. La unidad a la que estamos llamados no es una mera socialización o complicidad basada en aficiones y afinidades; lo que nos une es el evangelio de Cristo, la persona de Cristo, el sacrificio eficaz de Cristo y el Espíritu de Cristo - es EN CRISTO que permaneceremos unidos como iglesia; cualquier otro fundamento o motivo para nuestra unidad será artificial e ineficaz - pero EN CRISTO prevaleceremos.
Es EN Cristo que tenemos comunión, armonía, solidaridad y compañerismo como hijos de Dios y discípulos de Cristo.
Es EN Cristo que la iglesia es la embajada del cielo, el campamento de los santos y la familia de los redimidos.
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.
Efesios 2.19