Sencillo es caminar; de un paso, luego otro, y continúe sin caerse ¿Sencillo? Sí, pero a un niño le toma los primeros años de vida y muchos tropezones aprender a caminar - es sencillo pero no es fácil.
Sencillo es abandonar una adicción; alcohol, tabaco, drogas - simplemente deje de hacerlo; no consuma más de eso... ¿Sencillo? Bastante, pero no es tan fácil.
CUMPLIR LA LEY DE DIOS es sencillo; ama a Dios con todo tu ser y a tu prójimo como a tí mismo - bastante sencillo, pero NADA FACIL.
Memorizar la ley es fácil, recitar los mandamientos también - pero VIVIR en conformidad con la ley de Dios, eso no es fácil.
CORRUPCIÓN radical es el nombre de nuestro problema - es nuestra corrupción la que hace imposible que cumplamos al pie de la letra cada uno de los mandamientos de Dios - ya que estamos por naturaleza inclinados a la rebelión, la vanagloria y el vicio, no nos es fácil someternos en totalidad a la ley divina.
Nuestra única alternativa es que se abra la posibilidad de una arreglo que nos libre de la culpa por nuestros pecados y que un poder superior opere en nuestra vida un cambio que desarraigue toda necedad y maldad para hacernos buenos.
¿La buena noticia? Lo que para nosotros es imposible, para Dios es posible.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo... (2Co 5.17-18)