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¿HEMOS MALCRIADO A NUESTROS HIJOS?

Cuando escuchamos la palabra “malcriadez” lo más probable es que pensamos en niños que no se conducen con buenos modales; engendros que no aprendieron a decir “con permiso”, “por favor”, “gracias” – chicos que son igualados, irreverentes o imprudentes; personas que no aprendieron a refinar sus modos.

Definitivamente; los buenos modales y el buen comportamiento es una de las cosas que están incluidas en la crianza - pero solo una de las cosas. A la formación de hábitos y modales, hay que añadir la formación académica, la “inteligencia social” y demás aspectos pertinentes - pero aún con todo ello, no es el todo, ni lo más importante de la crianza; al menos NO como la biblia lo plantea.

Es que la crianza, según las escrituras, es más que una guía de moralidad y mucho más que una programación conductualista - los modales son buenos, el desempeño académico puede ayudar mucho; pero la vocación de ser padres y madres requerirá mucho más que el ser proveedores de comida, ropa, zapatos, medicina y colegiaturas para nuestros hijos.

Ellos requieren ser pastoreados; instruidos en la disciplina y amonestación del SEÑOR.

Si tenemos éxito como proveedores de bienes para nuestros hijos y facilitadores de recursos para su realización en esta vida; pero no ejercemos el papel de maestros del bien, pastores de sus almas y evangelistas para nuestra familia, habremos fracasado en esta tan importante labor que es la CRIANZA… y nuestros hijos, con todo y sus buenos modales, sus logros en la vida y sus historias de éxito; serán a fin de cuentas, unos “malcriados” – pues lo más importante; la crianza espiritual en la fe cristiana, no les fue inculcada.

La crianza bíblica demanda que hagamos nuestro mejor esfuerzo (en Cristo) por enseñar a nuestros hijos: {1} INSTRUCCIÓN de las escrituras, {2} IDENTIDAD fundada en Cristo, {3} INTIMIDAD personal con Dios e {4} INTEGRIDAD de vida delante del Señor.

“Vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino CRIADLOS en disciplina y amonestación del Señor”

Efesios 6:4