Las estadísticas son una radiografía, no una norma de vida - son un diagnóstico, no una brújula; nos muestran la dirección de la corriente, nos revelan lo que la mayoría ha normalizado - y por eso mismo debemos ser precavidos con los datos, pues la mayoría NO necesariamente tiene la razón.
Sodoma, Babel y Atenas, en tiempos bíblicos, son muestra de lo normalizada que puede estar la perversión, la vanidad y la idolatría como estilo de vida de las mayorías y sin embargo, bajo el desagrado y reprobación de Dios.
Hemos de ser cautos con nosotros mismos y evaluar cuál es la senda que transitamos - ¿Qué brújula nos dirige? ¿Dónde acaba el camino que estamos andando?
Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
(Mat 7.13-14)