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Eso de la mandesumbre no se nos da por naturaleza...

Una cosa es cantar "Que mi vida entera esté consagrada a tí, Señor" y otra muy diferente es vivir de manera que esas palabras sean una realidad.

Al reino de los cielos no entran los que cantan "Señor, Señor", sino los que viven en verdadero sometimiento a Cristo, aplicando diligencia, disciplina, dependencia y devoción; en eso consiste la MANSEDUMBRE.

Bienaventurados los MANSOS, porque ellos recibirán la tierra por heredad. (Mat 5:5)



Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy MANSO y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque MI YUGO es fácil, y ligera mi carga. (Mat 11:29-30 R60)



SERVID a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. (Salmo 100:2-3)



Alabad a nuestro Dios todos sus SIERVOS, y los que le teméis, así pequeños como grandes. (Ap.19:5)



No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que HACE la VOLUNTAD de mi Padre que está en los cielos. (Mat.7:21)



Al servicio siempre estoy de mi Señor, sin que nada yo le niegue;

si él su vida toda puso en mi favor, debo ser su servidor.

Sólo en él mi gozo está y agradarle es mi pasión,

esperando de su gracia la divina aprobación.