Una de las principales evidencias de que somos hijos de Dios es el sometimiento a su voluntad.
Romanos 6:22 dice: Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
La santificación consiste en someternos a Dios para vivir en obediencia y dependencia a SU voluntad.