La justicia imperfecta, fallida o ausente (común en nuestros días), no cancela el juicio final - ante el tribunal de Dios se hará justicia; el mal será castigado y el oprimido será vengado.
Muchos piensan que "ojo por ojo y diente por diente" es una norma humana y anticristiana - pero se sorprenden cuando se enteran de que en realidad es la ley de Dios; un principio de justa retribución al agraviado. Así mismo, muchos piensan que "poner la otra mejilla" implica perdonarlo todo, no reclamar justicia e incluso tolerar la impunidad - pero no es de eso de lo que Jesús estaba hablando cuando dijo "no resistáis al malo" allá en el Sermón del monte.
Clamaban a gran voz, diciendo: «¿Hasta cuándo Señor, santo y verdadero, vas a tardar en juzgar y vengar nuestra sangre de los que habitan sobre la tierra?»
Apoc. 6.10
¡Ese día es del Señor, el Dios de los ejércitos! ¡Es un día de retribución, para vengarse de sus enemigos! ¡La espada se hartará de matar! ¡Se embriagará de la sangre del enemigo, que será una ofrenda para el Señor, Dios de los ejércitos...
Jeremías 46.10
¿Por qué no siempre se puede demandar “ojo por ojo”?
¿Los malos merecen abrazos o juicio justo?
¿Quién es “el malo” en Mat.5.38-42?
¿Quiénes son “los malos” en nuestra realidad actual?
¿Por qué Jesús instruye no enfrentar al malo en Mat.5.38-42?
¿Qué alternativas nos quedan en un escenario carente de justicia y donde impera el peligro y la opresión?
¿Una revolución es la única alternativa contra la injusticia?
¿Qué pasa con la ausencia o imperfección de la justicia, debemos asumir que hay veces que ganan los malos?
¿Qué significa “venga tu reino” a la luz de la opresión, la corrupción, la impunidad y la opresión del mundo?
De esto hablamos en el episodio de hoy.