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¿Qué peligros enfrenta la iglesia de Cristo en este mundo? ¿De qué cosas debemos cuidarnos y mantenernos en alerta?

Leamos Apocalipsis 2:12-17

LA IGLESIA SE ENCUENTRA BAJO LAS ASECHANZAS DEL ADVERSARIO

El versículo 12 le advierte a los hermanos de Pérgamo que ellos moran donde está el trono de “satanás” – El nombre “satanás” significa ADVERSARIO, un opositor, un enemigo. Es un hecho que la iglesia tiene un adversario que hará todo lo posible por tentar y sacudir la fe de los creyentes (1 Pedro 5:8) – Sin embargo, este adversario no es mayor que nuestro Señor (1 Jan 4:4, 1 Juan 5:18) y tiene los días contados (Rom. 6:20) – por lo tanto, en la medid en que vivamos rendidos al dominio de Cristo podremos salir librados de sus ataques (Santiago 4:7)

LA IGLESIA ES CONSTANTEMENTE SACUDIDA POR LAS OLAS DEL ENGAÑO

Dice el versículo 14 que se había colado entre la iglesia una “doctrina de Balam” y el versículo 15 habla de la “doctrina de los nicolaítas” – lo que sea que estas doctrinas enseñaran, es claro que iban en contra de la sana doctrina, eran engaños en el que algunos llamándose cristianos habían caído. La biblia nos advierte acerca de la importancia de madurar en la fe de modo que no seamos arrastrados por las falsas doctrinas (Efesios 4:14) y nos previene de falsos maestros que introducirán doctrinas engañosas entre la iglesia misma (2 Pedro 2:1) – por lo tanto, los creyentes en Cristo deben esforzarse en tener bien cimentada su fe en la sana doctrina (2 Pedro 3:18, Gálatas 1:6-9).

LA IGLESIA ES TENTADA Y SEDUCIDA POR LOS DELEITES DEL MUNDO

Otro grave mal que se presentaba en la iglesia de Pérgamo era que algunos que se asumían como cristianos, al mismo tiempo, como acusa el versículo 14, seguían participando de la idolatría propia de su entorno, que era una forma de paganismo que involucraba prácticas inmorales (Juan le llama “fornicación”) que iban desde la promiscuidad hasta la homosexualidad. Estas prácticas no eran en realidad mal vistas por la gente de ese entonces, era una forma de diversión, maneras de “pasarla bien”, hablamos de una cultura moldeada por el libertinaje. Pero los cristianos no están llamados a adaptarse al mundo e igualarse con su estilo de vida, sino a alejarse de todo lo que sea contrario a la norma de santidad de Dios (Efesios 5:3-5, 1 Juan 2:16-17).