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¿En qué áreas debo perseverar como cristiano?

Ya debimos habernos dado cuenta que una de las exhortaciones más repetidas al pueblo de Dios en toda la biblia es el llamado a la PERSEVERANCIA. La perseverancia cristiana es todo lo contrario a la ociosidad, a la cobardía, a la inmadurez, a la falta de diligencia y a la ausencia de santidad. Consideremos según el pasaje citado, algunas áreas en que debemos perseverar hasta el fin. Leamos Apocalipsis 3.1-6

Oye cristiano, ¡Mantente VIVO!

A la iglesia de Sardis le tocaron palabras muy directas, el versículo 1 va directo a su principal problema “tienes nombre de que vives pero estás MUERTO” – todo era una apariencia, un autoengaño – religiosidad exterior, un maquillaje de piedad; que a muchos podría haber impresionado pero NO a Dios. El cristiano no aparenta vida, ¡Está vivo! – Ahora, ¿Cómo me mantengo vivo? ¿Está en mi capacidad producir la vida que necesito? Por supuesto que no. Nuestra vida no proviene de nosotros mismos, sino de Dios, específicamente de su Espíritu Santo ¿Y cómo se presenta Cristo en el versículo 1? Pues como “el que tiene los siete espíritus de Dios” - aquí tenemos siete iglesias y un espíritu que se puede repartir en siete… es decir, Dios es quien por su Espíritu Santo provee de vitalidad a cada una de sus iglesias. La vida de una iglesia NO radica en su activismo, su economía, sus programas, ni nada humano - es sólo Dios y su Espíritu quien nos provee de vida. ¿Qué hacemos entonces? Suplicar, rogar que el Espíritu de Dios nos dirija, nos domine, nos vivifique y nos transforme. La promesa que tenemos de parte de Cristo es que el “Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan” (Luc.11:13)

Oye cristiano, ¡Mantente ALERTA!

Tanto el versículo 2 como el verso 3 nos llaman a vigilar y a velar, es decir, mantenernos alertas. Los días son malos, hay tanto engaño, tanta vanidad, tantos enemigos y tantos distractores, que debemos ser cautelosos. Estamos de hecho en guerra – contra el mundo, contra el diablo y contra la carne. Por eso mismo, debemos mantenernos vigilantes para no caer en pecado, y si descubrimos que hemos dado cabida a la impiedad, debemos arrepentirnos con urgencia.

Oye cristiano, ¡Mantente SANTO!

Nuevamente, nosotros no pensamos que en la iglesia están los santos y en el mundo los impíos – la distinción entre santos e impíos ocurre incluso DENTRO de la iglesia – no importa si alguien tiene un cargo, si tiene mucho conocimiento teológico, si desde la infancia caminó por el templo, si se sabe textos de memoria - todas estas cosas son buenas, pero no valen mucho ante el juicio de Dios. En la iglesia de Sardis, habían unos POCOS que andaban “en vestiduras blancas” - es decir en santidad, en consagración a Cristo con todo su ser. Ser miembro de la iglesia visible es un requisito necesario, pero igualmente tiene que ser visible la SANTIDAD de los miembros de la iglesia.  Cristo murió por una iglesia SANTA y debemos estar, por lo tanto, dispuestos y anhelantes de buscar tal santidad. No importa que POCOS tengan esta visión, es mejor ser de los pocos que transitan el camino de verdad, que de los muchos que van por el camino de destrucción (Mat.7:13-14)