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“Tengo contra ti que has dejado tu primer amor” Si no queremos que se nos haga la misma acusación que a la iglesia de Éfeso ¿Qué prioridades debemos atender? ¿Cómo es la Iglesia que complace a Jesús?

Lea Apocalipsis 2:1-7 - Según estos versículos, necesitamos buscar las siguientes características como iglesia.

1) NECESITAMOS DISCERNIMIENTO Y MADUREZ DOCTRINAL

Según el v.2 la iglesia de Éfeso había cumplido muy bien con su tarea de discernir entre la palabra de Dios y el engaño de los falsos apóstoles. Pidamos por ese mismo discernimiento y madurez.

2) HAY QUE TENER DISPOSICIÓN PARA SOPORTAR LAS PRUEBAS

Según el v.3 la Iglesia de Éfeso incluso había soportado y sufrido diversas aflicciones en nombre de Cristo. Clamemos por esa misma determinación de ser fieles incluso hasta el sufrimiento por el nombre de Cristo.

3) HEMOS DE MOSTRAR DEVOCIÓN SINCERA Y FIEL A CRISTO

Pero según el v.3, la falla de la iglesia en Éfeso radicaba en su abandono de la devoción a Cristo – habían dejado su “primer amor” (la idea de “primer” significa “principal”, lo más importante) – Hacían mucho, se esforzaban mucho, pero no era plena su devoción. El Salmo 73:25 resume en pocas palabras la devoción que deberíamos mostrar a Dios, “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra” - roguemos por llegar a tener tal dependencia y amor por Cristo.

4) DEBEMOS TENER DESPRECIO POR LO QUE NO SEA IMPORTANTE

El v.5 es un llamado al arrepentimiento, ¡Deja de hacer lo que no importa! (eso significa “haz las obras primeras” – las prioritarias, las que realmente cuentan. Este es un llamado a deshacernos de toda vanalidad y mundanalidad, a despreciar todo tesoro y ganancia que sólo sea temporal. Si no es importante, si no contará para la eternidad ¿Para qué invertir en eso? Pidamos al Señor por tal medida de sabiduría para no confundir el oropel terrenal con la gloria eterna que Cristo ofrece.

5) ENCONTREMOS DELEITE EN LAS PROMESAS ETERNAS DE DIOS

El v.7 cierra con una promesa: el que resulte vencedor podrá comer del árbol de la vida – aquel árbol del que perdimos derecho a causa del pecado; ahora gracias a Cristo está disponible para cada uno de los que permanezcan fieles al Señor – y no sólo tendremos acceso al árbol de la vida, sino al paraíso completo. Cristo nos promete vida eterna y gozo en su paraíso. Debemos deleitarnos en la certeza de que estas promesas son fieles y verdaderas.