En este episodio, consideraremos las siguientes realidades, por las cuales los cristianos clamamos “Líbranos del maligno”:
{1} El tentador es astuto en sus artimañas.
{2} El Padre no abandona a sus hijos.
{3} Somos responsables en la tentación.
{4} Somos protegidos en la tentación.
{5} Hay un Abogado para los arrepentidos.
John Owen escribió:
La clase de tentación usada por el diablo es siempre un intento de persuadir de alguna forma a la persona a pecar. Tales tentaciones tienen como su meta principal persuadir a la persona a pecar en alguna o en todas de las siguientes maneras: {1} por el DESCUIDO de algún deber que Dios le fía encomendado, {2} por guardar malos pensamientos en su CORAZÓN y permitir que los pensamientos ya concebidos den a luz el pecado, {3} por permitir que Satanás le DISTRAIGA de alguna manera de su comunión con Dios o {4} por fallar en dar a Dios la OBEDIENCIA constante, completa y universal a todos sus mandamientos incluyendo la manera en la cual la obediencia es rendida.