Gracias a Cristo no bebemos la copa de la ira, sino una copa de gracia en una mesa de reconciliación.
He aquí la manera de participar apropiadamente del sacramento de la mesa del Señor:
- En conmemoración
- Con convicción
- En consagración
- En anticipación
¿Cómo te asegura y confirma la Santa Cena que eres hecho participante de aquel único sacrificio de Cristo, ofrecido en la cruz, y de todos sus bienes?
Porque Cristo me ha mandado, y también a todos los fieles, comer de este pan partido y beber de esta copa en memoria suya, añadiendo esta promesa: primero, que su cuerpo ha sido ofrecido y sacrificado por mí en la cruz, y su sangre derramada por mis pecados, tan cierto como que veo con mis ojos que el pan del Señor es partido para mí y que me es ofrecida la copa. Y segundo, que Él alimenta mi alma para la vida eterna con su cuerpo crucificado y con su sangre derramada, tan cierto como yo recibo con la boca corporal de la mano del ministro el pan y el vino, símbolos del cuerpo y de la sangre del Señor.
{Catecismo de Heidelberg/75}