¿Estás seguro de que puedes manejar la prosperidad piadosamente? Son muchos los que claman por abundancia y bienestar material, sin tomar en cuenta que así como la prosperidad es una bendición, así también pondrá a prueba nuestra devoción.
El pueblo de Israel alcanzó los niveles más graves de idolatría, rebelión e impiedad NO en la austeridad del desierto, sino en la comodidad de la tierra prometida.
No se trata de quemar los bienes materiales, sino de asegurarnos que en nuestra relación con el dinero y la prosperidad, Dios siempre sea el bien mayor, el dueño de nuestro ser y la fuente de toda dicha; porque no se puede servir a dos señores.
"No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario;No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios" (Prov.30:8-9).
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